Expresión entre pizzas y cholados
El coqueteo que se da entre parejas es evidente, no importa el sexo o la edad, en este lugar, aunque es un sitio público y abierto la expresión está a flor de piel; tal vez por la libertad que refleja este espacio, donde la brisa fresca corre para llevarse los prejuicios e invade a sus visitantes convirtiéndolos en cómplices que se pierden por un momento en este mundo y se olvidan de la realidad circundante.
Es una noche de luna llena y la tranquilidad que se respira es casi de mentiras, no es normal sentir tanta quietud, pero esto es tal vez por el problema de seguridad por el que atraviesa Caucasia en el momento.
En la plazoleta Primero mi pueblo o parque de las pizzas como normalmente se le llama, por la confluencia en él de los negocios de pizza, se siente un ambiente diferente muy a pesar de ser pequeño y de estar circundado por el bullicio de las calles.
Entre pizzas y cholados transcurren ratos de esparcimiento para personas que encuentran en este lugar un rinconcito de expresión donde no importa el sexo, la edad o religión; llegar allí es encontrar un poco de armonía entre tanto bullicio y desorden que vive el municipio. Y aunque alrededor se sienta la algarabía, el estar allí te permite olvidar por un momento que por tu frente está pasando un mundo lleno de compliques.
El parque de las pizzas es visitado por toda clase de personas pero sin duda alguna los tópicos que más se pueden identificar en él son las personas enamoradas o por lo menos interesadas en ese otro; las formas y actitudes de sus gestos permiten encontrar un significado más allá de una simple expresión.
Las sensaciones especiales, las miradas y coqueteos, el caminar de la mano de ese otro olvidando el mundo exterior, marcan la diferencia en este lugar que se vuelve partícipe y amigo de situaciones especiales que van desde una amistad hasta la más pasional de las relaciones.



